Mamoudou Gassama, la “excepción” que confirma la dura política migratoria de Macron (La Vanguardia, 30 mai 2018)

Mamoudou Gassama, la “excepción” que confirma la dura política migratoria de Macron

Si el joven maliense de 22 años no hubiera salvado a un niño de cuatro años de caer de un cuarto piso hubiera podido ser deportado.

 

Mamoudou Gassama, la “excepción” que confirma la dura política migratoria de Macron
El migrante maliense Mamoudou Gassama (centro) flanqueado por su hermano mayor muestra su residencia temporal tras obtenerla en la prefectura de Bobigny, Francia (AFP)

Solo si eres un héroe, capaz de llevar a cabo una hazaña extraordinaria, mereces formar parte de Francia. Este es el mensaje que el presidente francés, Emmanuel Macron, envió al mundo cuando el lunes le concedió la nacionalidad francesa al joven maliense Mamoudou Gassama por escalar cuatro pisos para rescatar de una caída mortal a un niño de cuatro años en el distrito 18 de París el sábado pasado.

La gesta le valió a Gassama, inmigrante indocumentado de 22 años y ahora conocido como el ‘Spiderman’, una invitación al Elíseo, donde le recibió Macron en una cuidada puesta en escena para anunciarle que regularizaría su situación, un trámite que incluía un contrato con los bomberos de París. La promesa se ha hecho efectiva este martes.

La decisión oculta gravemente la “dureza de la política migratoria del Gobierno”

El gesto del jefe de Estado galo ha sido criticado por políticos y asociaciones de ayuda a los inmigrantes que han denunciado la “hipocresía” y el “descarado lavado de cara política” de conceder la regularización. La decisión oculta gravemente la “dureza de la política migratoria del Gobierno”, que convierte el cruce ilegal de fronteras en un delito punible con un año de cárcel, entre otras medidas.

El Ejecutivo francés ha adoptado una postura dura contra los inmigrantes basada en la distinción entre refugiados e inmigrantes económicos. De aprobarse en el Parlamento y aplicarse finalmente la propuesta de ley migratoria diseñada por el ministro de Interior, Gérard Collomb, y criticada incluso por miembros de su partido La República En Marcha, Gassama tenía todos los puntos de ser deportado, ya que el proyecto abre las puertas a los demandantes de asilo pero facilita los trámites para la expulsión de los mal llamados ‘sin papeles’.

El presidente galo, Emmanuel Macron, recibe al malí Mamoudou Gassama en el Palacio del Elíseo en París el lunes 28
El presidente galo, Emmanuel Macron, recibe al malí Mamoudou Gassama en el Palacio del Elíseo en París el lunes 28 (EFE)

Y exactamente eso quiso dejarle claro el presidente cuando se encontró cara a cara con el maliense, que había llegado a Francia en septiembre tras una peligrosa y larga travesía por Níger, Libia e Italia. “No podemos simplemente entregarle documentos a todos los que vienen de Mali, de Burkina”, le dijo Macron a Gassama según el diario Le Parisen AFP. “Les otorgaremos asilo si están en peligro, pero no por razones económicas. Pero hiciste algo excepcional. Aunque no lo hayas pensado, es un acto de valentía y fuerza el que ha llamado la atención de todos”, añadió el mandatario, con cierta condescendencia y una sorprendente necesidad de tener que justificar su buena voluntad.

Por si las dudas, Macron recalcaba su postura frente a la prensa justo después del encuentro: “Un acto excepcional no cambia la política”. En otras palabras, que la nacionalidad a Gassama, un inmigrante económico e indocumentado que, como los otros 300.000 que existen en el país, alcanzó suelo francés en busca de una oportunidad, era una excepción.

No podemos simplemente entregarle documentos a todos los que vienen de Mali, de Burkina”

Emmanuel Macron

Los datos lo confirman: en 2017, solo cinco personas obtuvieron documentos de residencia por “talento excepcional” o “servicios prestados a la comunidad”, según las estadísticas del Ministerio del Interior francés. En 2016, hubo seis.

“Te has convertido en un ejemplo porque millones de personas te han visto. Es normal que la nación esté agradecida”, le dijo Macron al repentino héroe, como si fuera necesario matizar que si su hazaña no hubiera sido grabada y difundida en las redes sociales probablemente el Elíseo no hubiera reaccionado con tanta rapidez o, incluso, generosidad. Según recuerda el diario Libération , el caso Gassama resuena al de Mohssen Oukassi, un tunecino indocumentado que salvó a varios residentes en un incendio en su edificio en Aubervilliers (Sena-Saint-Denis) en 2014. El acto de valor, que en esa vez no fue documentado en vivo, le permitió obtener solo el permiso de residencia renovable en un año.

Macron es visto como un gobernante de mano más dura contra la inmigración que el conservador Nicolas Sarkozy. Cabe recordar que el mandatario se erigió vencedor de unas elecciones presidenciales el año pasado frente a la candidata del ultranacionalista Frente NacionalMarine Le Pen, quien llevó a cabo una campaña abiertamente racista pero que obtuvo el respaldo de 10 millones de franceses.

Gassama visita el martes la sede de la Brigada de Bomberos de París, donde trabajará durante 10 meses en el servicio cívico
Gassama visita el martes la sede de la Brigada de Bomberos de París, donde trabajará durante 10 meses en el servicio cívico (AFP)

Pero para algunos analistas, como el escritor y comentarista de The Guardian, Gabriel Bristow, la política restrictiva contra la inmigración del Ejecutivo francés no responde a “un cálculo electoral ni a una desafortunada necesidad pragmática”, sino más bien de las propias convicciones liberales de Macron. “El liberalismo tiene una larga historia en Francia basada en trazar líneas divisorias entre quienes disfrutan de los frutos de la libertad y la igualdad y quienes no”. En este caso, el presidente galo ha trazado también una línea divisoria entre los que está fuera y dentro de la frontera francesa. “Macron ha mostrado los escasos límites de su humanismo”, concluye Bristow.

El Ejecutivo francés ha adoptado una postura dura contra los inmigrantes basada en la distinción entre refugiados e inmigrantes económicos

Desde los Europa Ecología-Los Verdes, la senadora Esther Benbassa consideraba la decisión de Macron un acto de publicidad “en estado puro” y lleno de contradicciones. “Emmanuel Macron recibe a Mamoudou Gassama, el heroico migrante. Mientras tanto, su policía continuará persiguiendo a todos sus hermanos de la desgracia y hostigará a la solidaridad que viene en su ayuda. Siniestra e inmoral comedia de poder sin principios”.

Mientras Gassama firmaba un contrato de 10 meses realizar un servicio cívico dentro de la Brigada de bomberos en París y las autoridades daban el primer paso para que el maliense convertido en héroe nacional obtuviera la nacionalidad francesa, sus vecinos hablaban con una mezcla de orgullo y envidia sana de la suerte de su compañero de casa, en el hogar para inmigrantes gestionado por una asociación benéfica en Montreuil, al este de París. “El presidente debería regularizarnos a todos”, dijo uno de los entrevistados, “sin solidaridad, estamos jodidos aquí”, advirtió otro maliense.